No les llames discapacitados. Es pecado.

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Hay personas que nacen con una copia extra del cromosoma 21. Así que, en lugar de tener 23 parejas de cromosomas como la mayoría, pues tienen 24. Curiosamente a estas personas las llamamos discapacitados. Aunque algunos les prefieren llamar subnormales, mongoles, retrasados o disminuidos.

Cosa que suena como muy feo, no crees?

Y es que no deja de ser curioso, que por tener una pareja de cromosomas más y sobre todo, por no formar parte de la mayoría, algunas personas están condenadas a ser tratadas como la clase inferior de la raza humana. Muy injusto y en cierta manera demasiado inexplicable y si me lo permites, hasta me atrevería a incluirlo dentro de una categoría de xenofobia latente.

Dirijo, desde hace tres años con otros socios, un estudio de diseño en el que una parte muy importante del equipo son personas que tienen síndrome de Down, otras un cierto grado de autismo y otras, esquizofrenia. Pero también trabajan estudiantes y profesionales que proceden de la India, Holanda, Medellín, de Sant Joan de las Abadesas o del barrio de Santa Coloma. También hay uno que suele tartamudear al hablar, un par de alopécicos y dos que no pasamos del metro setenta. Seis tienen problemas de visión, uno de corazón y tres tienen el colesterol por las nubes y ayer supimos que uno, además, tiene gota y es argéntino. Pero sabéis lo más importante de este estudio tan especial, es que lo que hemos aprendido, es que ninguno de nosotros es discapacitado.

Quizás es eso lo que hace que La Casa de Carlota sea un estudio de diseño tan especial y hagamos cosas tan especiales y diferentes.

Ayer leí que en Madrid se estrena una obra de teatro protagonizada por Eros Recio un joven bailarín con síndrome de Down, formado en el Conservatorio profesional de danza de Valencia, y que una chica que se llama Madeline Stuart ( también con síndrome de Down ) ha sido la maravillosa novedad en La Semana de la moda de New York ).

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A finales de Octubre estaré en Burgos con la organización Down Burgos hablando del talento de las personas con síndrome de Down, me acompañará Pablo Pineda, diplomado en magisterio y actor galardonado con una concha de plata y Tim Harris, el director y fundador de un exitoso restaurante en Nuevo México del que hablé en un artículo reciente. Ambos con síndrome de Down.

Estoy seguro que Eros, Pablo, Madeline y Tim no son los únicas personas que están triunfando en sus profesiones gracias a su talento y a su trabajo. Curiosamente lo mismo que intentamos hacer el resto de los mortales.

Entonces ¿porqué nos empeñamos en llamarles discapacitados?

 

 

 

 

 

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